martes, 9 de agosto de 2016

Quita las piedras

Quita las piedras

Cuentan que un día el filósofo Diógenes estaba parado en la esquina de una calle riéndose de la gente que veía pasar. Unos amigos que atravesaban la calle se acercaron al filosofo y le preguntaron: ¿Por qué te ríes? ¿Qué es lo que te causa tanta gracia? ¿Acaso te estás burlando de nosotros?
De ninguna manera, les respondió el filósofo tratando de contener la risa. Y entonces, ¿porque te sigues riendo? Le preguntaron seriamente sus amigos. Diógenes les dijo: ¿Ven aquella piedra que está en medio de la calle? Pues ya han tropezado con ella más de quince personas. Después de tropezar la miran, se quejan, se lamentan y se van. Y ¿eso te causa risa? le preguntaron aquellos hombres un poco enojados por lo que les parecía una burla del filósofo. ¡No, no! No me río de la gente que tropieza, sino de lo estúpidos que podemos llegar a ser los seres humanos, ¿no sería mejor si en vez de quejarnos y lamentarnos, nos detuviéramos a quitar la piedra y así evitar que otros puedan tropezar?
Si Diógenes el filosofo se parara hoy en una esquina de nuestra ciudad o si leyera las noticias que todos los días llenan las paginas de los periódicos, estoy seguro que se reiría, no de nosotros sino del modo en que vivimos actualmente. Nos quejamos de lo que pasa, nos lamentamos de la situación en que vivimos, pero, ¿hemos hecho algo para quitar las piedras con las que seguimos tropezando? Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y la ceguera y la indiferencia es el mal de este siglo.
Hoy es un buen día para reconocer las piedras con las que continuamos tropezando, la mediocridad, la deshonestidad, el egoísmo, la poca solidaridad, son los obstáculos con los que tropieza la construcción de una sociedad mejor para todos. Necesitamos darnos cuenta de lo importante que sigue siendo nuestra colaboración y nuestro compromiso por hacer de Venezuela un país de oportunidades para todos.
Es necesario dar a nuestros jóvenes esperanzas de futuro, es urgente retomar una educación basada en los valores que año tras año hemos ido perdiendo, y esto solo se consigue con el empeño de cada uno en la familia y sobretodo con el ejemplo que podamos ofrecer a las nuevas generaciones.Ya no se trata de una piedra, hoy en día se ha formado un muro que debemos derrumbar. No se trata de volver a ser lo que éramos, sino mas bien de empeñarnos en ser lo que necesitamos ser para dejar a los que vendrán una calle limpia y sin piedras.
En este nuevo día dedica tiempo a pensar y a ponerle nombre a las piedras con las que tropiezas todos los días, quizá es tu falta de fe, o a lo mejor es la agresividad con la que tratas a la gente, puede ser que esa piedra sea tu mal carácter, o la tristeza que no te permite salir de la depresión.
Hoy es un buen día para detenerte ante esa piedra y quitarla de tu camino, de este modo no volverás a tropezar con ella y harás que los que pasen por el camino de tu vida no tropiecen con las piedras que tu ya has tropezado.

miércoles, 15 de junio de 2016

La masacre de Orlando y los criterios de noticiabilidad

Los criterios que hacen que un hecho sea digno de ser dado a conocer como noticia son:

"Novedad, la cual implica la existencia de un hecho como ruptura de la cotidianidad.

Originalidad, imprevisibilidad e inedetismo, los cuales refuerzan el concepto de novedad. Un hecho original e inédito es más noticia porque es más novedad. Los hechos impredecibles circulan con mucha mayor rapidez entre los mismos medios y la sociedad, haciendo que ellos no desaparezcan fácilmente de la sociedad.

La evolución futura de los acontecimientos genera mucha expectativa por parte del público, lo cual propicia un mayor consumo de información que detalle el desenlace de los mismos. Aquí encontramos a las noticias que tienen que ver con secuestros, juicios públicos, catástrofes, y en general, cualquier otro hecho que tenga que resolverse, o que tenga un desarrollo secuencial.
El grado de importancia y de gravedad. Se mide en varios niveles y tiene que ver con la incidencia del hecho sobre la vida de la sociedad, a corto o largo plazo. Entre otras cosas, está ligado a otros valores como la cantidad y la jerarquía de las personas implicadas en el hecho.
La proximidad geográfica, la cual tiene que ver con la cercanía o lejanía del hecho con respecto al público. Un incendio de menores proporciones producido en una discoteca de Lima, no tiene tanto interés para un lector argentino, mas sí un siniestro similar ocurrido en Buenos Aires. Para el lector limeño el hecho va a ser importante, más aún si ha sucedido en su distrito.
La magnitud por la cantidad de personas y lugares implicados. Mientras más personas o ámbitos geográficos ataña el hecho, más valor tiene la noticia. La jerarquía de los personajes implicados. Ello tiene que ver con la participación pública de personajes conocidos y desconocidos.
La inclusión de desplazamientos. Se refiere al movimiento o cambio de posición, ya de una o varias personas, de un lugar a otro (manifestaciones, procesiones religiosas, viajes de personalidades públicas, visitas de Estado, etc).
"Criterios fijados por Stella Martini en su libro “Periodismo, noticia y Periodismo, noticia y noticiabilidad; Grupo Editorial Norma; 2000; pp. 84-99.
Ciertamente CNN tiene una linea editorial bien definida y esto hace que se enfoquen en hechos como la masacre de Orlando-Florida con tanto ahínco pero, a pesar de que veamos injusto que den mas cobertura e este hecho en vez de a otros también importantes, no contrasta con algunos de los criterios que hacen que un hecho sea digno de ser dado a conocer como noticia, como la proximidad geográfica, por ejemplo.

martes, 14 de junio de 2016

Cinco condiciones para una comunicación auténticamente humana.

Cinco condiciones para una comunicación auténticamente humana.

Según la visión personalista de Enmanuel Mounier

Enmanuel Mounier
En contra de una sociedad individualista que se mueve siguiendo los parámetros del egoísmo calculador y con el fin de dar respuesta a doctrinas que reducen el hombre a los límites de su propia individualidad cerrando las fronteras de su ser a los otros en un intento de autoprotección, el filósofo personalista Emmanuel Mounier presenta el personalismo como la vía por la que encontrando al “otro”, el hombre se encuentra consigo mismo en la experiencia fundamental: la comunicación.

viernes, 20 de mayo de 2016

Cristianos ante la crisis: ¿Qué hacer?

LOS CRISTIANOS ANTE LA CRISIS 


1.- TENTACIONES DE LOS CRISTIANOS ANTE LA ECONOMÍA 


-Moralizar y personalizar en exceso el análisis: No es fácil encontrar culpables. Hay causas estructurales de los sistemas económicos que es muy complejo analizar y ante las que los individuos no tienen capacidad de decisión.

- Dar prioridad a lo “micro” y los efectos frente a lo “macro” y las causas: Actuamos a menudo como “bomberos” apagafuegos sin analizar los porqués que los producen. - Sentirnos "responsables'' o "salvadores" en estas situaciones: Nos colocamos, frecuentemente, con un exceso de responsabilidad personal que nace muchas veces de la mejor intención pero que no resulta positivo ni realista.

- Criticar-desconfiar-responsabilizar a los políticos y al "sucio dinero": Olvidamos que muchas veces las situaciones son complejas y sus protagonistas han de elegir, no entre lo malo y lo bueno, sino entre lo malo y lo peor, o tomar decisiones sin saber si son correctas o no.

-Pecar de ingenuos, voluntaristas o utópicos ante estos desafíos: Creer que la realidad se puede mover según nuestros deseos. La realidad tarda mucho en ser modificada y, a veces, lo hace por mecanismos que no controlamos.

- Legitimar acríticamente el orden vigente: Creer que el único horizonte teórico y políticamente posible es el orden económico realmente existente. Sacralizarlo como si fuera algo legitimado por la ciencia económica y calificar cualquier otra alternativa como pura fantasía sin base científica.


2. ¿QUÉ DEBEMOS HACER?


a.- Asumir una actitud profética. Nosotros, como cristianos no tenemos una competencia política-partidista específica, ni la responsabilidad de gobernar. Pero la actitud profética que nace de nuestra fe nos ha de mantener lúcidos, realistas, conociendo la situación, vigilantes, con espíritu crítico para saber discernir si las perspectivas de análisis, las orientaciones y las medidas que se adoptan en la práctica están o no al servicio de la persona, de todas las personas y grupos humanos, principalmente de los más empobrecidos. La actitud profética también nos impulsa a mantener la esperanza de que Dios no abandona nunca a su pueblo e interviene en su historia. Nos mantiene atentos a las situaciones personales, concretas, que vive la gente y Descubrir y comunicar los motivos de esperanza que el Espíritu suscita. La actitud profética nos impulsa, además, a dar prioridad al bien común, sobre todo de los que más lo necesitan.

b. - Plano de la comunidad cristiana (Hech. 3 / 1-10): La comunidad cristiana ha de realizar gestos simbólico-proféticos. El gesto simbólico-profético “da en la clave del meollo de la vida”, “es algo que conmueve”, “toca el corazón”, “denuncia y sugiere, provoca y mentaliza” “apunta en la línea de las soluciones”. Cura la parálisis de la gente y les anima a que se pongan en pie y echen a andar, al hacer manifiesta la presencia y poder del Dios de la vida.

c.- Plano personal: No hemos de culpabilizarnos de manera enfermiza, ni reducir todo el análisis a actitudes moralistas e individuales, pero, al mismo tiempo, hemos de saber reconocer las responsabilidades personales y educar en la conversión personal. En este sentido, la crisis está poniendo de relieve una serie de actitudes básicas ante la vida (“pecados capitales-capitalistas”) de los que todos participamos:

- la obsesión-lujuria de la especulación, pues la actividad que proporciona dinero fácil y abundante crea un efecto de dependencia; - la pereza de los que tenían que haber vigilado a los agentes financieros y no se han preocupado por hacer cumplir las normas;

- la envidia que alienta a compararnos e imitar al vecino, o a los que obtienen un éxito y enriquecimiento rápido y fácil; - la codicia de los que no se cansan de acumular, de los que nunca se conforman con los ingresos derivados de una actividad basad en el trabajo y el esfuerzo;

- la gula de los inversores que nunca se satisfacen con beneficios ordinarios (que se sitúan entre el 5 y el 10% en cualquier actividad ordinaria) y cada vez aspiran a tenerlos más abultados;

- la ira de la gente que no ha entrado en el juego y ahora va a tener que enfrentarse a los problemas (los políticos) o los va a padecer directamente sin haber tenido nada que ver con este “casino” (los ciudadanos más humildes);

- la soberbia del mercado, que se ha presentado como la realidad a la que todas las demás habían de someterse. El “dios-mercado”, que ha difundido en las últimas décadas su única ley : el egoísmo individual como base de la sociedad.

d.- Orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia: En economía no hay muchos dogmas; es difícil decir “la solución es ésta y sólo ésta”. Quien afirma esto posiblemente esté defendiendo algún interés particular. En este contexto, la fe cristiana y la visión del mundo y de la sociedad que comporta, proporciona un horizonte de valores y prácticas que nos pueden orientar, junto con el conocimiento de las doctrinas y datos socio-económicos, a la hora de situarnos ante estas realidades y que nos capacitan para entrar en el debate público aportando una palabra propia.

Algunas propuestas de la Doctrina Social de la Iglesia son:


- Prioridad del trabajo sobre el capital, del factor humano, subjetivo de la economía sobre los factores de crecimiento cuantitativo, acumulativo, técnico. Sabiendo que estos factores objetivos tienen también su incidencia en la vida humana, lo primero será ver cómo unas determinadas teorías y medidas socio-económicas influyen en la vida de las personas, de todas las personas e intentar salvar los empleos.

- Buscar el bienestar universal frente a las soluciones nacionalistas o corporativas. La lógica cristiana, desde sus comienzos, siempre ha subrayado la perspectiva de “ciudadano del mundo” frente a particularismos y discriminaciones. Si a alguien hay que discriminar positivamente es a aquellos que más lo necesitan. Criterio importante pues nos puede venir la tentación de encerrarnos cada uno en nuestros intereses y mantener nuestro nivel de vida a costa de lo que sea.

- Principio de subsidiariedad : Asumir las propias responsabilidades. No trasladar a otros lo que nosotros podamos realizar. No buscar que otros sustituyan nuestro propio protagonismo. Cada uno tiene su papel que desempeñar en los sectores y niveles donde se mueve.

- Situar el problema y su resolución donde corresponde, es decir, en los planos económico y político nacional e internacional : En este sentido la Santa Sede ha publicado recientemente ( www.zenit.org 24-11-2008) una “Nota sobre finanzas y desarrollo” elaborada por el Consejo Pontificio “Justicia y Paz” y aprobada por la Secretaría de Estado que contiene orientaciones y propuestas interesantes.

 CONCLUSIÓN:


En la carta de San Pablo a Tito dice: “Ha aparecido la salvación de Dios enseñándonos a llevar una vida sobria , honrada y religiosa ” (Tito, 2 / 11-12). Son tres buenas actitudes, contrapuestas a los pecados “capital...istas”, para vivir en cristiano estos momentos:

- Una “vida sobria”, o como dice el libro de Los Proverbios : “ Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de mi muerte: aleja de mi la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan; pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir, “¿Quién es Yahvé?”, y si estoy necesitado, podría robar y ofender el nombre de mi Dios” (Pr 30, 7-9)”, contentándonos con utilizar los recursos suficientes para vivir con dignidad.

- Una “vida honrada” en el ámbito de lo económico, no con trampas, con atajos, con especulación, sin querer ser los más “listillos”, fomentando el trabajo bien hecho, la solidaridad en el mundo laboral, el cumplimiento de los deberes tributarios, etc.

- Una “vida religiosa”. Esto es, adoptar una orientación global de la existencia que, frente al bienestar como único horizonte que hoy predomina en nuestra sociedad, coloque el fundamento radical de la vida en Dios – su origen y meta- y centre nuestras ilusiones y energías en buscar el Reino de Dios y su justicia.

Un aporte de: http://www.jovenesdehonianos.org/archivos%20pdf/Espaciodespacio/reflexiones/Los%20cristianos%20ante%20la%20crisis.pdf

lunes, 2 de marzo de 2015

Consejos bíblicos para ser feliz

¿Quién no quiere ser feliz? ¿quién quiere vivir en desgracia?
 
He aquí una serie de consejos biblicos que
Luis Fernando Pérez Bustamante nos recuerda para alcanzar  la dicha de ser felices en Dios:
 
Guarda sus leyes y sus mandamientos que hoy yo te prescribo, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas largos años en la tierra que te da Yavé, tu Dios.
(Dt 4,40)
 
No tengan ustedes la menor duda de que el camino seguro hacia la felicidad es vivir conforme a la voluntad de Dios. Y eso implica cumplir sus mandamientos. Algo posible de hacer si por gracia amamos a Dios. Como dice San Juan:
 
Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues ésta es la caridad de Dios, que guardemos sus preceptos. Sus preceptos no son pesados.
(1 Jn 5,2)
 
Hemos de saber todos que cuanto más amamos a Dios, más fácil nos resulta cumplir sus mandamientos, porque ese mismo amor es gracia que nos ayuda a no pecar. El que ama al Señor acaba odiando el pecado que le aleja de Él. Mas no debemos desesperar si vemos que todavía pecamos, pues Él es fiel para perdonarnos cada vez que caemos si en verdad nos acercamos con un corazón contrito y humillado. Imploremos de su misericordia el perdón y de su gracia la capacidad para vencer toda tentación.
 
Honra a tu padre y a tu madre, como Yahvé, tu Dios, te lo ha mandado, para que vivas largos años y seas feliz en la tierra que Yahvé, tu Dios, te dará. (Deut 5,16)
 
Honrar a los padres es propio de personas decentes. Les debemos obediencia mientras estamos sujetos a ellos. Y respeto siempre, mientras vivan. Independientemente de cómo se comporten con nosotros. Por supuesto, dentro de ese respeto no entra el permitirles que interfieran en asuntos que son de nuestra absoluta incumbencia. Si Dios mismo dice que el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, es claro que no debemos permitir que los padres pongan en peligro un matrimonio. Pero hágase tal cosa sin faltarles al respeto y la honra debida.
 
Ni que decir tiene que en su vejez los padres han de ser objeto del mayor de nuestros cariños. Tanto más si están enfermos. Y permitidme añadir también a nuestros padres espirituales, los sacerdotes. Que no tienen hijos en la carne pero muchos de ellos nos han engendrado y criado en Cristo. Seamos especialmente atentos con ellos.
 
Porque, siguiendo la verdad, serás feliz en todas tus obras, como todos los que practican la justicia. Según tus facultades, haz limosna y no se te vayan los ojos tras lo que des. No apartes el rostro de ningún pobre, y Dios no los apartará de ti. (Tobías 4,6-7) Verdad y caridad, caridad y verdad, binomio inseparable para alcanzar la fidelidad. Goza más el que da que el que recibe. Y pocas cosas hay tan satisfactorias para el alma como ayudar al necesitado.
 
Les cuento una anécdota personal. Siendo bastante niño -no más allá de 6 ó 7 años- iba con mi madre por el metro (suburbano) de Madrid, cuando al salir a la calle en la estación de Embajadores, nos encontramos a una mujer muy anciana pidiendo limosna. Por alguna razón que se me escapa, me quedé impresionado al ver su rostro. Pasamos de largo pero según empezamos a subir las escaleras, le dije a mi madre: “dame cinco duros para entregárselos a esa mujer". Mi madre se sorprendió, pues era la primera vez que le pedía algo así. Me los dio, bajé, se los entregué a esa anciana, que me miró fíjamente a los ojos y me dijo: “gracias, hijo mío. Dios te lo pague". Créame si les digo que no había muchos niños en el mundo tan felices como yo en esos momentos. Fue, probablemente, la primera vez que ayudé a un pobre. Y no se me olvidará en la vida la alegría que Dios me dio.
 
Pero tú guarda la Ley y los preceptos, sé misericordioso y justo, y serás feliz.
(Tobías 14,9)
 
Nuevamente ley, misericordia y justicia. Cuando hoy se prostituye tanto la misericordia de Dios, pretendiendo hacerla cómplice de nuestras transgresiones, es necesario recuperar su verdadero sentido. Grande es la misericordia de Dios que nos perdona nuestros pecados, pero hay tanta o más misericordia divina en librarnos de pecar.
 
Porque sol y escudo es Yavé, Dios, y da Yavé la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad.
(Salm 84,12)
 
A cada uno de nosotros ha sido dada la gracia en la medida del don de Cristo.
(Efe 4,7)
 
Pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia.
(Jn 1,16)
 
No lo olvidemos. Todo es gracia. Hasta nuestra colaboración con la gracia nos es dada por gracia. No la desperdiciemos. No caigamos en la tentación de confiar solo en nuestras fuerzas, ni en la desesperación de creer que no nos es concedido vencer el pecado. Dios nos ama tanto que envía a su Hijo a pagar el precio por nuestros pecados y a su Espíritu para recrearnos a imagen del Hijo, de forma que podamos vencer toda tentación. Si somos hijos de Dios, obremos como el Hijo de Dios nos concede obrar en el Espíritu Santo. Y solo así seremos verdaderamente felices.
 
Que de nosotros se pueda decir: No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad ( 3 Jn, 4).
 
Y que con Santa Teresa de Jesús podamos al fin de nuestros días decir: “al fin muero hija de la Iglesia“. Al fin y al cabo, como decían los Padres, “no puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre“.
 
Luis Fernando Pérez Bustamante
en http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1407291109-consejos-biblicos-para-ser-fe#more24623

sábado, 28 de febrero de 2015

Subir con Cristo para bajar con él!

Transitar con una Fuerza Espiritual más Fuerte que la Muerte

 

Los evangelistas Marcos, Lucas, y Mateo, relatan la Transfiguración como una experiencia de transformación personal y comunitaria.

En esta experiencia hay cuatro aspectos que tienen gran implicación para la oración personal y para la vivencia comunitaria de la fe. Estos aspectos son: apartarse para estar con Jesús (subir), abrirse a la gloria de Dios, escuchar a Dios y volver (bajar) a la cotidianidad de la vida.

Apartarse para estar con Jesús. 

A Pedro, a Santiago y a Juan los ha convocado el Señor para subir al monte para estar a solas con Él. Dejarse convocar por Jesús es permitirle que entre a nuestra casa, es decir, que entre a mi vida como en propia casa, como dice el Apocalipsis (3,20): Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. El camino por el que nos conduce el Señor puede ser de subida (ascenso) o de bajada (descenso), ya que la ruta de Dios es cruz y luz a la vez. Sólo así se fragua la rectitud de las intenciones, la transparencia del afecto o querer y la autenticidad de la actuación.

Abrirse a la gloria de Dios.

En la montaña, según este Evangelio (Mc. 9, 2-10), Jesús irradia una luz intensa, una luminosidad que con su esplendor hace que los discípulos vean a Jesús conversando con Moisés y Elías. Junto a Jesús, que es total bondad, aparecen Moisés (la Tradición) y Elías (la Libertad). Esta visión rebasa el imaginario que los discípulos puedan tener de Jesús. Y es que la Gloria de Dios se manifiesta como comunión, que es el horizonte definitivo al que convoca el Señor.


Escuchar a Dios. 

A los discípulos los cubrió una sombra de nube que les hizo oír: Este es mi Hijo amado, escúchenlo. Pero ya no vieron a nadie más, sino a Jesús que estaba solo con ellos. Y es que Dios no se deja atrapar. Cuando Dios habla, solamente podemos ver a Jesús que es su Palabra viva. Si lo escuchamos, aprenderemos de Él la forma y modo habitual de encontrarnos con las personas, con el mundo y con el mismo Dios. Jesús será para siempre el reflejo de la presencia vivificadora de Dios en nuestra existencia.


Volver de la montaña de Dios a la cotidianidad de la vida. 

Al bajar de la montaña, Jesús pidió a sus amigos contar lo vivido cuando Él volviera de la muerte. Y es que el encuentro con Dios no es para huir o apartarnos de la vida, sino para bajar y sumergirnos más y mejor en ella. Bajar de la montaña de Dios, es ponernos en situación de apuesta, de búsqueda y de esperanza.

Que la experiencia de la Transfiguración del Señor nos ayude a ponernos en las manos de Dios, a encontrarnos cara a cara con Jesús y a escuchar su Palabra, para que transitemos del miedo a la calma, de la soledad a la compañía, del dominio a la libertaddel desasosiego a la confianza. Porque la Transfiguración del Señor trae consigo una fuerza humana y espiritual que es más fuerte que la muerte.

Centro de Espiritualidad.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Porque viene lo esperamos: Adviento!

     


ADVIENTO1El Tiempo de Adviento en la
 
Liturgia de la Iglesia.

Cuando sabemos que viene alguien de visita, la actitud natural es la expectación ante la inminente llegada y la preparación para recibirlo. El Adviento, concebido como un tiempo litúrgico, tiene este mismo sentido pedagógico: prepararnos para la venida del Señor. Una de las fuentes de Revelación para los Católicos es la Tradición. Ésta nos relata cómo se fue constituyendo lo que conocemos hoy como Tiempo de Adviento. Según A.G. Martimort, en su libro “La Iglesia en Oración”, la palabra Adviento es de origen pagano, y se empleaba cuando se celebraba la venida anual de la divinidad a su templo, asimismo, en Roma se usaba para designar el advenimiento del Emperador como atestiguan algunas monedas hechas para estas ocasiones.
 
Podemos decir que desde el siglo IV hasta el siglo VI, incluso VII, se fue conformando el Adviento en el sentido de un Tiempo litúrgico.  En la Biblia llamada Vulgata Latina, Adviento se convirtió en  el término clásico para designar “la venida del Señor entre los hombres: su advenimiento en la carne, inaugurado los tiempos mesiánicos, y su advenimiento glorioso, que coronará la obra redentora en el fin del mundo”. Fue concebido como un tiempo necesario para la preparación ascética a las fiestas de Navidad-Epifanía el cual duraba tres semanas. Según Martimort, en las Galias (Perpetuo de Tours +490), estableció un ayuno desde el día de San Martín de hasta la Navidad.
 
Hoy el Adviento tiene una duración de cuatro semanas y es el tiempo con el que se inaugura el Año Litúrgico. Se divide en una primera parte que va desde el I domingo hasta el 16 de diciembre, inclusive, en la que se medita por medio de la Biblia, la venida gloriosa del Señor al final de los tiempos y la segunda parte que va desde el 17 hasta el 24 de diciembre en la mañana, que en Venezuela son las conocidas y tradicionales Misas de Aguinaldo, y se escuchan los textos que hablan de la venida histórica del Señor. Destacan personajes como Juan el Bautista, el profeta Isaías, San José, y la protagonista, por excelencia, La Madre del Verbo encarnado, la mujer del “Sí”, La Virgen María. Vale la pena decir que éste, es también un tiempo de penitencia, oración y ayuno, por eso el color morado que no se diferencia en nada del morado que usamos para el tiempo de Cuaresma.
 
CoronaAdviento2Un bello símbolo de este tiempo es la corona de Adviento. Su uso se ha ido propagando positivamente. Una corona de pino, y cuatro velas que desde la baja Edad Media se usa para significar el tiempo (forma redonda), que lleno de esperanza (pinos verdes), espera vigilante, la llegada gloriosa de su Señor (Cuatro cirios). En los templos y lugares de culto la corona lleva cuatro cirios, tres morados y uno rosado. Que se encienden cada domingo. El cirio color rosado, se enciende el III domingo y se llama Gaudete in Domino, (Alégrense en el Señor), ese día toda la liturgia nos recuerda que el Señor está cerca y que debemos estar alegres. Es como un alto, una parada gozosa que alienta la expectación.
 
La celebración anual de este tiempo nos reclama la actitud vigilante y expectante del cristiano que aguarda el Adviento definitivo del Señor. Que esta nueva oportunidad de preparar el corazón para recordar la venida histórica del Salvador, nos ayude a vivir intensamente nuestra preparación para el encuentro con Dios y nos conceda recoger frutos de conversión personal y comunitaria.
 
 Pbro. Luis E. Martínez B. Estudiante de Filosofía
de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.